CAST / GAL

Cosecha de verano
Kike, 35, Ares

Leo contaba los días para el verano. No por la playa ni por los helados, sino por el viejo almacén del pueblo. Allí, cada año, un señor con sombrero polvoriento le entregaba un objeto sin explicación: una brújula rota, una llave oxidada, un naipe quemado...
Cada uno, absurdo al principio, se revelaba esencial meses después: resolviendo puzzles, desentrañando engimas o guiándolo en decisiones cruciales.
Este año, recibió un botón sin hilo. El hombre murmuró:
- Este es el último.
Leo no preguntó. Con un estremecimiento guardó el botón en su bolsillo.
El destino de ese año, estaba escrito.
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