CAST / GAL

LA MEMORIA DEL VIENTO
BERTO, 47, Palencia

En la llanura palentina, un joven caminaba entre cardos secos cuando los gigantes blancos surgieron, girando como alas invisibles. Su padre solía decir: “¿Ves esos molinos? Me recuerdan a La novia del viento… como si el cielo abrazara a alguien que ya no está.”
Entonces no lo entendía. Ahora sí. El viento le trajo su voz, suave, eterna.
Quizá no solo producen energía, pensó. Quizá también memoria.
Y comprendió que había vuelto allí no por error, sino porque el destino sabe el camino de regreso.
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