Ecos del aire
Gato Madrileño, 32, Madrid
Decía su madre que nació con la tristeza en los ojos.
Las meigas murmuraban que su destino venía escrito en el viento de la costa.
Se fue temprano, sin mirar atrás, huyendo de lo que era.
Pero en el camino, entre nieblas y tojos, encontró los mismos ojos que soñaba en las noches de tormenta.
Entonces comprendió que el destino no se evita:
anda descalzo por los senderos,
pero siempre llega.
Las meigas murmuraban que su destino venía escrito en el viento de la costa.
Se fue temprano, sin mirar atrás, huyendo de lo que era.
Pero en el camino, entre nieblas y tojos, encontró los mismos ojos que soñaba en las noches de tormenta.
Entonces comprendió que el destino no se evita:
anda descalzo por los senderos,
pero siempre llega.