CAST / GAL

El cambio de habitarse
Diana, 50, Ourense

Durante años pensó que amar era adaptarse; hoy sabe que amar es habitarse.

Si él era áspero, ella suavizaba. Si levantaba muros, ella construía puentes. Cuando su silencio helaba la casa, dos palabras devolvían el calor: «Tienes razón».

Aquella paz no brotaba del amor, sino del miedo a romperla. Ella se apagaba.

Entonces cambió.

No gritó. No ganó ninguna batalla.

Solo dejó de encogerse para que otro cupiera más grande.

Y fue desgarrador.

La ciudad, ajena. La vida, corriendo. El dolor, aún.

Al reconocerse herida en el espejo, brilló. Su voz le dijo: «Tienes razón».
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