Hoy por hoy
Arne, 36, Telde (Gran Canaria)
Guardaba los últimos lienzos de su esposa. Ella ya no pintaba; solo contemplaba la nieve tras la ventana, como una extraña en su propia casa.
En el estudio encontró una nota antigua: «Olvidaré tu nombre. Si un día me ves perdida en el jardín, búscame. Mi alma sabrá cómo volver a enamorarse de ti».
Con un nudo en la garganta, alzó la vista. Ella estaba allí, sonriéndole con timidez.
Entonces leyó la posdata: «Lo mejor de estos olvidos es que siempre podremos conocernos por primera vez. Sal. Finge que es hoy».
Abrió la puerta dispuesto a enamorarla de nuevo.
En el estudio encontró una nota antigua: «Olvidaré tu nombre. Si un día me ves perdida en el jardín, búscame. Mi alma sabrá cómo volver a enamorarse de ti».
Con un nudo en la garganta, alzó la vista. Ella estaba allí, sonriéndole con timidez.
Entonces leyó la posdata: «Lo mejor de estos olvidos es que siempre podremos conocernos por primera vez. Sal. Finge que es hoy».
Abrió la puerta dispuesto a enamorarla de nuevo.