Camión sin conductor.
Nico, 19, Lugo
Encontró la nota bajo el limpiaparabrisas:
“Vas a morir en un accidente de camión.”
Él era camionero.
Empezó a conducir más lento, a inventar excusas para no salir. Después dejó el trabajo.
Vendió el camión, se mudó lejos de la carretera. A pie, en bici, en tren, pero nunca más al volante.
El miedo no lo soltaba.
Una tarde, cruzando una calle sin mirar, huyendo de un perro que lo sobresaltó, un rugido metálico lo atrapó de lleno.
En los microsegundos del impacto, pensó:
“Nadie dijo que yo iba a ir en el camión.”
Y sonrió. Solo un poco.
“Vas a morir en un accidente de camión.”
Él era camionero.
Empezó a conducir más lento, a inventar excusas para no salir. Después dejó el trabajo.
Vendió el camión, se mudó lejos de la carretera. A pie, en bici, en tren, pero nunca más al volante.
El miedo no lo soltaba.
Una tarde, cruzando una calle sin mirar, huyendo de un perro que lo sobresaltó, un rugido metálico lo atrapó de lleno.
En los microsegundos del impacto, pensó:
“Nadie dijo que yo iba a ir en el camión.”
Y sonrió. Solo un poco.