Consecuencias de la vida
Lucía de Antón, 56, San Esteban del Toral
Cuando eres joven, no toleras muy bien los cambios. Toda modificación en la rutina te afectaba. Antes de comenzar un nuevo curso, de ir a una excursión o de comenzar un trabajo, no consigues dormir.
Con la edad te das cuenta de que los cambios son una consecuencia de la vida y los esperas con ansiedad. Una casa, un amor, un hijo, un trabajo… Hasta que la rutina te sienta en el sofá, esperando. Y nada cambia.
Entonces vuelve el insomnio.
Aterrado, te preguntas si ya ha cambiado todo, quedando solamente la última consecuencia de la vida: la muerte.
Con la edad te das cuenta de que los cambios son una consecuencia de la vida y los esperas con ansiedad. Una casa, un amor, un hijo, un trabajo… Hasta que la rutina te sienta en el sofá, esperando. Y nada cambia.
Entonces vuelve el insomnio.
Aterrado, te preguntas si ya ha cambiado todo, quedando solamente la última consecuencia de la vida: la muerte.