PREDESTINADOS
Jainillas, 57, Lousame
La situación era crítica. Mucho calor y encerrados sin salida posible. Avanzando en círculos sobre los cadáveres de mis compañeros, agotado y mareado, me di cuenta de que el destino del que tanto nos habían advertido nos había alcanzado.
El dulce olor que nos había atraído se había teñido de muerte y horror. Imposible escapar. Sólo quedaba yo en pie, exhausto. Todos habían caído y una barrera traslúcida me impedía huir.
Entonces lo vi llegar con una sonrisa sádica… Sacó su teléfono móvil y me fotografió…
Mientras sentía que la vida se me escapaba oí sus palabras:
-Velutinas de mierda…!!!
El dulce olor que nos había atraído se había teñido de muerte y horror. Imposible escapar. Sólo quedaba yo en pie, exhausto. Todos habían caído y una barrera traslúcida me impedía huir.
Entonces lo vi llegar con una sonrisa sádica… Sacó su teléfono móvil y me fotografió…
Mientras sentía que la vida se me escapaba oí sus palabras:
-Velutinas de mierda…!!!