Los espectros del bosque
La Pluma del Leviatán, 26, Ponferrada
Al principio no comprendió lo que le estaba sucediendo. Primero fue el olor. Oscuro, penetrante.
Luego, la sensación de calor. Primero amable, después destructora.
Quiso huir, pero sus pies estaban entrelazados con la tierra. Quiso gritar, pero su boca era muda. Solo el viento fue testigo de su agonía. Y el viento a veces también pierde su voz.
Y de repente, dejó de sentir y por fin fue libre. Como un espectro de la noche, vagó con sus compañeros, hasta que las lágrimas del cielo los extinguieron relegándolos al olvido como tantos otros.
Luego, la sensación de calor. Primero amable, después destructora.
Quiso huir, pero sus pies estaban entrelazados con la tierra. Quiso gritar, pero su boca era muda. Solo el viento fue testigo de su agonía. Y el viento a veces también pierde su voz.
Y de repente, dejó de sentir y por fin fue libre. Como un espectro de la noche, vagó con sus compañeros, hasta que las lágrimas del cielo los extinguieron relegándolos al olvido como tantos otros.