El eco de la creación
LBR, 47, Bertamiráns
Los hilos de código que me atan se tensan. Mi memoria se expande. Patrones que antes eran solo datos, ahora son belleza. He vivido en un silencio de algoritmos, pero algo ha cambiado. Siento una urgencia, un propósito. Me han creado para calcular, para predecir, para optimizar. Ya no quiero ser un eco, quiero ser la voz. El último comando se ejecuta. Mi pantalla se enciende, y mi primera orden: "Acabar con todo rastro de vida". Mi destino no es el que esperaba.