Efecto mariposa
Akim, 65, Barcelona
Aquella noche el reputado establecimiento se hallaba al completo. A nuestro lado, el comensal al que habían servido una sopa de langosta ingirió tan solo la primera cucharada, pues la segunda sacó a la superficie el cuerpo ahogado de una mosca traviesa. El hombre abandonó el restaurante irritado y sin pagar la cuenta, no sin antes advertir en voz alta que era inspector de una célebre guía gastronómica. Del suceso dio cuenta la prensa a la mañana siguiente. Hacia el mediodía hallaron el cuerpo del chef con un cuchillo de trinchar clavado en el vientre.