Tanteando El destino.
Belén, 50, O Porriño
Abro la puerta, no hay nadie. Quizás me haya equivocado de día, o puede que de hora, y haya llegado demasiado tarde, o quizás demasiado temprano. O me habré equivocado de lugar.
Vuelvo sobre mis pasos, no hay nadie.
Será difícil de ubicar, sin fecha, sin hora, sin lugar.
Llego a casa y en la nevera un flyer recortado en un imán me recuerda la cita: EL DESTINO TE ESPERA.
Y llego a la conclusión de que el destino no quería que descubriera como poder entenderlo.
Seguramente me encuentre él a mí en algún momento.
Vuelvo sobre mis pasos, no hay nadie.
Será difícil de ubicar, sin fecha, sin hora, sin lugar.
Llego a casa y en la nevera un flyer recortado en un imán me recuerda la cita: EL DESTINO TE ESPERA.
Y llego a la conclusión de que el destino no quería que descubriera como poder entenderlo.
Seguramente me encuentre él a mí en algún momento.