CAST / GAL

SOLO ESPERABA
JESUS, 81, Madrid

Siempre pensé que las casas protegían a quienes en ellas vivían, pero al contemplar aquella, cubierta por la pátina del tiempo, me pregunté: ¿Quién podría haberla habitado? No me supe responder. Piedras y puertas seguían en pie, pero ahora era la naturaleza exuberante la que en ella moraba y, desde dentro, me observaba. Tal vez desde el principio nada cambió; no se rindió ni abandonó ese lugar; quizá solo estaba esperando.
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