El curso que nos convertimos en meses
Fidel, 67, VILLAOBISPO REGUERAS
Enero se sentaba a mi lado, y siempre tenía las manos heladas. Yo era el más bajito, así que me tocó Febrero. Marzo estaba siempre despistado, como si le hubiera dado un aire. Abril, Mayo y Junio, las trillizas, se pasaban los recreos haciendo coronas de flores. A Julio lo utilizaban las hermanas para probar las coronas. Agosto faltaba mucho y era tranquilón. Septiembre lloraba a menudo, y Octubre le consolaba con avellanas. Noviembre y Diciembre, los gemelos rusos, siempre iban muy abrigados. El calendario escolar quedó superchulo, y durante días no se habló de otra cosa en el pueblo.