El desvío que nos borró
Eva, 36, Fuentespreadas (Zamora)
—¡Compraron la taberna! —decía mi abuela, feliz. La pobre nunca entendió lo que aquello significaba y, con 98 años, tuvo la suerte de marcharse sin verlo.
Primero el papeleo interminable; después, reuniones con nombres raros. «¿Coworking? ¿Eso qué es, Zacarías?». Luego contaron habichuelas... y se acabó.
Recuerdo cuando despidieron a Marisol, la camarera. Al parecer, el robot Waiter 2000 cobraba menos. Los primeros en irse fueron los del tute; solo Marisol sabía tratarlos. Después las señoras de los viernes. Ni el gato callejero volvía: Waiter 2000 no deja sobras.
Ahora la taberna se llama «Club». Lo siento abuela, hemos perdido...
Primero el papeleo interminable; después, reuniones con nombres raros. «¿Coworking? ¿Eso qué es, Zacarías?». Luego contaron habichuelas... y se acabó.
Recuerdo cuando despidieron a Marisol, la camarera. Al parecer, el robot Waiter 2000 cobraba menos. Los primeros en irse fueron los del tute; solo Marisol sabía tratarlos. Después las señoras de los viernes. Ni el gato callejero volvía: Waiter 2000 no deja sobras.
Ahora la taberna se llama «Club». Lo siento abuela, hemos perdido...