Mariposas
Edgar Q., 23, O Milladoiro
La luz y el calor de la llama se apagaron, y creyó que todo había cambiado. Las mariposas volaron, llevándose consigo los sueños y las promesas, y dejando cenizas tras de sí. Pero una diminuta ascua puede incendiarlo todo si se alimenta con paciencia y cuidado. El auténtico cambio llegó cuando, manteniendo el calor del ascua, las mariposas volvieron a encontrar el camino de vuelta.