CAST / GAL

Antes de ti
Anais, 51, Vigo

Todo cambió de la forma más absurda. A unos metros de distancia, a alguien se le cayó una bolsa de la compra y una botella de aceite se hizo añicos. Yo caminaba hacia casa, absorta en mis pensamientos. No vi el charco brillante bajo mis pies.

La caída fue perfecta: un diez en gimnasia artística. El golpe en el tobillo y la espalda quedó eclipsado por el calor de mis mejillas y el murmullo de la gente alrededor.

Entonces vi una mano tendida.

—¿Estás bien?

Levanté la mirada y encontré la sonrisa más bonita y sincera de mi vida.
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