Cuando las Moiras callaron
M?r, 16, Jérica
Me dijeron que el destino ya estaba escrito.
Que Cloto me hiló con dedos temblorosos. Que Láquesis midió corto, y Átropos afiló su tijera con ansias.
Yo también lo creí, hasta que me vi sangrar por decisiones mías —no del hilo.
Cada cicatriz no era castigo, sino firma.
Un día, en el reflejo, vi a las tres. No tejían. Me miraban. Esperaban.
Sentí entonces un vacío entre sus miradas, como si su poder se disolviera en mi voluntad.
En ese silencio, corté el hilo yo misma. Y abracé el abismo donde nace mi destino.
Que Cloto me hiló con dedos temblorosos. Que Láquesis midió corto, y Átropos afiló su tijera con ansias.
Yo también lo creí, hasta que me vi sangrar por decisiones mías —no del hilo.
Cada cicatriz no era castigo, sino firma.
Un día, en el reflejo, vi a las tres. No tejían. Me miraban. Esperaban.
Sentí entonces un vacío entre sus miradas, como si su poder se disolviera en mi voluntad.
En ese silencio, corté el hilo yo misma. Y abracé el abismo donde nace mi destino.