El destino es un chaparrón
Juanluiki, 59, Valladolid
El destino a veces es un paraguas que se rompe en medio del chaparrón y tu media naranja guareciéndose como tú en la marquesina del bus.
Otras veces es un neumático desgastado que patina en pleno chaparrón y te precipita al abismo negro fuera de la carretera.
El destino se suele disfrazar de casualidad y aprovecha las inclemencias meteorológicas para actuar sin ser visto.
Por eso lo tiene más difícil a pleno sol y ante las personas con luz propia.
No conviene menospreciar al destino. En mi opinión, es más conveniente estipular un respeto mutuo.
Así es la vida.
Otras veces es un neumático desgastado que patina en pleno chaparrón y te precipita al abismo negro fuera de la carretera.
El destino se suele disfrazar de casualidad y aprovecha las inclemencias meteorológicas para actuar sin ser visto.
Por eso lo tiene más difícil a pleno sol y ante las personas con luz propia.
No conviene menospreciar al destino. En mi opinión, es más conveniente estipular un respeto mutuo.
Así es la vida.