¡Cambio cromos!
Raquel Arriero Ventura, 52, Moraleja (Cáceres)
¡Cambio cromos!, gritaba un niño a pleno pulmón.
Es una magnífica colección, dijo una mujer. ¿Por qué quieres cambiarlos?
Él la miró con la inocencia que solo los ojos de un niño poseen.
Los cambio por una madre, señora. La mía murió. Me dejó esta caja llena de cromos. ¡Mire qué bonitos! Ella los adoraba. Eran de mi padre, pero él también se marchó.
Una verdadera madre nunca te cobrará por su cariño, dijo ella, agarrando su mano. Así que guarda esos cromos, que yo doy amor a cambio de nada.
Y ambos hicieron el mejor cambio de sus vidas.
Es una magnífica colección, dijo una mujer. ¿Por qué quieres cambiarlos?
Él la miró con la inocencia que solo los ojos de un niño poseen.
Los cambio por una madre, señora. La mía murió. Me dejó esta caja llena de cromos. ¡Mire qué bonitos! Ella los adoraba. Eran de mi padre, pero él también se marchó.
Una verdadera madre nunca te cobrará por su cariño, dijo ella, agarrando su mano. Así que guarda esos cromos, que yo doy amor a cambio de nada.
Y ambos hicieron el mejor cambio de sus vidas.