Cambio de cuerpo
Bayón Garcinuño, 69, Segovia
Lo que estaba claro es que podía volar. ¿Sería un ángel? Necesitaba ver mi aspecto. Me posé sobre un edificio de espejos. Unido a mis pies apareció un ser blanco como la nieve, con unos alerones negros como zapatos y unos ojos amarillos limón-limón. ¿Pero qué reencarnación era esa? Alcé el vuelo para ir a buscar al responsable. Mi cuerpo se licuó contra el parabrisas de una furgoneta. ¡Otra vez a la sala de espera!