CAST / GAL

El barco.
Héctor, 45, Segovia

Al entrar en el bar, Ramón estaba tranquilo.
Era una tabernucha con olor a madera podrida, alcohol y orín. Era su última oportunidad para enrolarse en el pesquero. Cabizbajo, arrastró sus pasos hasta situarse en la fila. Al fondo, un tipo barrigudo y con mirada glauca como el mar, se sentaba detrás de una mesa desvencijada y toda enmarañada de papeles. Era el patrón que seleccionaba a la tripulación.
Ramón levantó la mirada y vio a través de la ventana como el cielo se teñía de negro.
Sacó su cuerpo flaco de la taberna, encendió un cigarrillo y sonrió.
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