La escuela
Queiroga, 39, BARDAOS (SANTA MARIA-SAN SADURNIÑO)
Volvió a la escuela con ochenta años y las rodillas cansadas.
La puerta estaba oxidada, el patio lleno de hierba y en la pared aún quedaban restos del mapa de España. Buscó su pupitre, aunque sabía que ya no estaría.
En una esquina encontró una tiza partida.
La cogió entre los dedos y escribió su nombre en la pizarra.
Le salió torcido, como cuando tenía seis años.
Entonces sonrió.
Algunos lugares cambian mucho para que nosotros podamos volver a ser los mismos.
La puerta estaba oxidada, el patio lleno de hierba y en la pared aún quedaban restos del mapa de España. Buscó su pupitre, aunque sabía que ya no estaría.
En una esquina encontró una tiza partida.
La cogió entre los dedos y escribió su nombre en la pizarra.
Le salió torcido, como cuando tenía seis años.
Entonces sonrió.
Algunos lugares cambian mucho para que nosotros podamos volver a ser los mismos.