CAST / GAL

Medidas
Noelia, 41, Marín

Cada verano, mi abuelo marcaba mi altura en el marco de la puerta.

Una raya. Luego otra. Y otra.

Cuando murió, nadie volvió a medir nada.

Años después, al vaciar la casa, encontré aquellas marcas. Las últimas ya eran mías inclinándome para alcanzarlo mientras él encorvaba la espalda para parecer más bajo.

Entonces entendí que no hablaban de cuánto había crecido yo.

Hablaban de cómo, sin darnos cuenta, nos habíamos ido cruzando.
Compartir: