EL BANCO Y EL TIMBRE
Tita, 57, Hospitalet de Llobregat
Noviembre de 2023. 2:17 A.M.
Frío en los dedos. Frío en el banco de madera. Su ventana, apagada.
Pulso el timbre. Una vez. Dos. Me deslizo hasta el suelo.
A los ocho años esperé sola en un porche. “Se me hizo tarde”, dijo mi madre. Aprendí que la gente se pierde.
Ahora tengo cincuenta y cinco y vuelvo a esperar.
Lloro sin ruido. Me levanto. No dejo nota.
A los ocho nadie vino. Hoy tampoco.
La noche no responde.
Solo el timbre, aún vibrando en la puerta cerrada.
Frío en los dedos. Frío en el banco de madera. Su ventana, apagada.
Pulso el timbre. Una vez. Dos. Me deslizo hasta el suelo.
A los ocho años esperé sola en un porche. “Se me hizo tarde”, dijo mi madre. Aprendí que la gente se pierde.
Ahora tengo cincuenta y cinco y vuelvo a esperar.
Lloro sin ruido. Me levanto. No dejo nota.
A los ocho nadie vino. Hoy tampoco.
La noche no responde.
Solo el timbre, aún vibrando en la puerta cerrada.