Por un pelo
Paula, 38, Vigo
Vivía en un estudio. Pequeño, de esos que se sienten más despensa que hogar. Cuando tienes poco espacio, valoras cada centímetro como un diamante sudafricano de esos muy raros.
Casi no tenía invitados, ¿quién querría cenar en un armario?
Un día, un amigo le pidió que fuera a recogerlo y, de camino, se encontró un enorme galgo. Desorientado, abandonado, triste. Lo llevó a casa, al zulo, con intención de buscarle una familia... no sabía que aquellos 30 metros ya se habían convertido en un hogar y el espacio (o la falta de él) ya era lo menos importante.
Casi no tenía invitados, ¿quién querría cenar en un armario?
Un día, un amigo le pidió que fuera a recogerlo y, de camino, se encontró un enorme galgo. Desorientado, abandonado, triste. Lo llevó a casa, al zulo, con intención de buscarle una familia... no sabía que aquellos 30 metros ya se habían convertido en un hogar y el espacio (o la falta de él) ya era lo menos importante.