DESILUSIÓN
Javier, 56, Abarca de Campos
Es un día gris, casi frío. Los cristales del autobús están empañados. Miro por la ventana, un poco aburrido.
Veo a una joven de espaldas en la acera, con una gran melena. Con un solo vistazo estoy enamorado de ella.
Se gira un poco, veo su rostro, adivino sus ojos verdes. En la mano lleva un cigarro. Queda bien que en la boda la novia pida fuego a los asistentes.
En la próxima parada me bajo para hablar con ella.
Está con más gente. En un segundo reconozco un grupo de yonquis.
Pasa un camión. No hay nada después.
Veo a una joven de espaldas en la acera, con una gran melena. Con un solo vistazo estoy enamorado de ella.
Se gira un poco, veo su rostro, adivino sus ojos verdes. En la mano lleva un cigarro. Queda bien que en la boda la novia pida fuego a los asistentes.
En la próxima parada me bajo para hablar con ella.
Está con más gente. En un segundo reconozco un grupo de yonquis.
Pasa un camión. No hay nada después.