Una vida que fue otra.
SEBASTIÁN PITA, 32, A Coruña
Se agachó en un gesto cualquiera, rutinario. Quizás fue para atarse los cordones o acomodar aquellos viejos calcetines que le rozaban el tobillo. Duró solo unos segundos, pero, al incorporarse, el mundo que le esperaba ya había cambiado: su pareja sería otra, sus hijos también y estaba abocada a recorrer otras distancias y otros sinsabores.