CAST / GAL

Como si el pasado cediera
Marta Fernández, 42, Pontedeume

Hacía veinte años que no cruzaba aquel gran portal que fue su hogar. Tras el umbral se abría un patio ancho, donde de niño deslizaba canicas por el suelo levemente inclinado y siempre húmedo.
Ahora, al empujar la puerta descolorida por el tiempo, el peso parecía menor, como si el pasado cediera.
En las paredes, el musgo escribió su crónica: domingos de chaparrón, lunes de tormenta, miércoles empapados y viernes escampados.
Quiso habitar de nuevo aquel lugar como viejos amigos que se reconocen. Y buscó ese vértigo ébrio girando como una peonza, tratando de retroceder en el tiempo cuatro lustros.
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