Lo que olvidó contarme
Javier Gutiérrez, 46, Palencia
Mi abuelo me había advertido cómo cambiaría mi vida a partir de los doce. El pelo iría apareciendo por todos lados, la voz se iría modulando y habría momentos en los que ni yo mismo me soportaría.
Me habló también de novias y de hijos, de trabajos e hipotecas, de ir a diario al supermercado y de cocinar. Yo miraba boquiabierto, asintiendo ante cada nueva frase.
Hoy sé que tenía razón. Pero se olvidó mencionar que las ausencias también son cambios.
Me habló también de novias y de hijos, de trabajos e hipotecas, de ir a diario al supermercado y de cocinar. Yo miraba boquiabierto, asintiendo ante cada nueva frase.
Hoy sé que tenía razón. Pero se olvidó mencionar que las ausencias también son cambios.