CAUCE ENTERRADO. Cambia el mundo, calla la memoria.
Miguel Ángel, 58, A Coruña
Prendes tus pliegues en la hoguera de tus vivencias; es el legado que dejas a una sociedad que desarrolla una voluntaria amnesia social. Eres testigo de un todo insignificante. Formas parte de un río al que han enterrado su cauce. Tus bolsas en los ojos no son más que el lugar donde se guardan tus maravillosas estampas. Tu cansancio conversa con lo infinito, tu hartazgo silencia tus palabras, aceptas que los nuevos vientos las dispersen. No queda nada que dejar porque nada se custodiará. Te desvaneces en paz. Adiós, mi vieja, mi hermosa anciana de mirada cálida. Mi eslabón sagrado.