CAST / GAL

El destino de Amanda
Velaivai, 60, Betanzos

Amanda encontró una carta sin remitente en su buzón. Solo decía: “Toma el tren de las 20:17”. Intrigada, se dirigió a la estación, un lugar casi abandonado donde apenas paraban trenes. Algo invisible la impulsó a subir al vagón. Allí, casi vacío, un anciano le sonrió y susurró: “Te esperaba”. Durante el viaje, compartieron sueños olvidados y secretos guardados. Al llegar al final del recorrido, Amanda supo que su vida estaba a punto de cambiar. El destino no es azar, sino un susurro que solo escuchan quienes se atreven a seguir su intuición.
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