Lo inevitable
Moi68, 56, Fisterra
Era un hermoso día, estaba alegre, feliz, me sentía una persona realizada, buen trabajo, un gran coche, una hermosa casa y una maravillosa familia, y mis buenos ahorros en el banco.
De repente me encontré con ella. Me saludó amablemente y me dijo vamos, le pregunté a dónde, no traje coche, y acá no tengo dinero, y me respondió no te preocupes que para donde vamos no necesitas nada de eso, le dije al menos déjame despedirme de mi familia, me contestó ya es tarde.
De repente me encontré con ella. Me saludó amablemente y me dijo vamos, le pregunté a dónde, no traje coche, y acá no tengo dinero, y me respondió no te preocupes que para donde vamos no necesitas nada de eso, le dije al menos déjame despedirme de mi familia, me contestó ya es tarde.