Estados de la materia
Escarlata bc, 47, Usansolo Galdakao
El termómetro marcaba 26 grados, pero me metieron en un armario blanco, frío y oscuro. Poco a poco la temperatura iba menguando. Noté como mis propias partículas se iban modificando, perdían movilidad y se ralentizaban. Al entrar vi compañeros solidificados. Vaya, eso era lo que me esperaba. Fui consciente de ello cuando me empecé a apelmazar y coger un color blancuzco. Estaba abocado a una modificación irreversible, al menos, si seguía ahí dentro. Fue inevitable, me convertí en una tira de cubitos de hielo.