Hilos invisibles
Cris, 54, Bertamiráns
Destino, ese mar infinito e invisible que trae y lleva sin aviso, sin planificación. El destino nada fuerza, nada ordena: solo nos conduce a momentos precisos que necesitamos vivir. No es suerte o azar, el, teje pequeños hilos invisibles que marcan y entrelazan un inicio y un final, aunque no encontremos sentido, aunque no lo comprendamos. Al final, entendemos que ese silencio, tejido con paciencia en el tiempo, es el eco de lo que siempre estuvo escrito para nosotros, oculto en el alma del universo y nos demuestra que todo sucede cuando tiene que suceder.