Profesora
Noelia, 41, Santiago de Compostela
Desde niña soñaba con ser profesora. Jugaba a dar clase a pupitres vacíos, a corregir cuadernos imaginarios. La vida me llevó lejos, en un viaje de descubrimiento: doctorados, posdoctorados, laboratorios en tierras extrañas. La ciencia me apasionaba, pero algo faltaba.
Al volver a mi tierra, lo sentí claro: era el momento. Cambié la bata por la pizarra, los informes por cuadernos llenos de sueños.
Hoy enseño con el alma.
No fue un giro, fue un regreso.
A veces el destino espera… paciente, pero firme.
Al volver a mi tierra, lo sentí claro: era el momento. Cambié la bata por la pizarra, los informes por cuadernos llenos de sueños.
Hoy enseño con el alma.
No fue un giro, fue un regreso.
A veces el destino espera… paciente, pero firme.