Esperanzas anotadas
Nuria Virginia, 40, León
La luz de la luna entraba por la ventana del bar El Granero, del Barrio del Oeste. Algo poco habitual porque la penumbra es la decoración por excelencia de este local. La luna estaba llena.
En esa situación, tan propensa para que la noche se tornara inolvidable, se encontraba ella, con su coleta de caballo y ese baile en el pie sin canción entonada. Con la mirada clavada en la puerta da un sorbo a su cerveza y vuelve a leer la nota arrugada:
“Lo que buscas hoy a las 00 en el Granero”
De pronto se abrió la puerta.
En esa situación, tan propensa para que la noche se tornara inolvidable, se encontraba ella, con su coleta de caballo y ese baile en el pie sin canción entonada. Con la mirada clavada en la puerta da un sorbo a su cerveza y vuelve a leer la nota arrugada:
“Lo que buscas hoy a las 00 en el Granero”
De pronto se abrió la puerta.