RICARDO III.
Juan Antonio, 69, Ribadeo
De yunta soberbia y ambición, tu nacimiento; nunca a tu cuna acude pecho cálido, donde hallar consuelo tu infantil llanto, ni voz afable que disipe de tus sueños brumas de la Santa Compaña. Fueron tus juegos infantiles en el umbral del infierno y la mirada de los iguales, tu deformación y, en los mentideros de palacio, siempre eco de la ondulada lengua, de quien fue barbero en Granada.
Pronto ahogas el anhelo de ser y estar con los otros y, en la penumbra de tu alcoba, ¡ay, Ricardo!, siempre en adulterio con Lady Macbeth.
¡Nunca lo incierto allende tu espejo!
Pronto ahogas el anhelo de ser y estar con los otros y, en la penumbra de tu alcoba, ¡ay, Ricardo!, siempre en adulterio con Lady Macbeth.
¡Nunca lo incierto allende tu espejo!