La playa... mis anhelos
NATCHEZ, 52, A Coruña
Bajó las escaleras. Lucía un corto vestido pin-up azul celeste con tirantes, que adornaba con una pamela blanca, gafas de sol cat-eye y andares de Marilyn eterna. Como si no pisara el suelo.
Miré, embobado, el contoneo de sus caderas, el zigzagueo de sus sandalias de esparto con tacón entre los peldaños: un péndulo hipnótico al sol de verano.
El viento, traicionero, enfermó mis anhelos, mientras ella, altiva y sensual, recolocaba su vestido y se perdía en la orilla... en los recovecos de mi destino… camino del mar.
Lloré mi soledad en aquel baño de plástico, en la playa.
Miré, embobado, el contoneo de sus caderas, el zigzagueo de sus sandalias de esparto con tacón entre los peldaños: un péndulo hipnótico al sol de verano.
El viento, traicionero, enfermó mis anhelos, mientras ella, altiva y sensual, recolocaba su vestido y se perdía en la orilla... en los recovecos de mi destino… camino del mar.
Lloré mi soledad en aquel baño de plástico, en la playa.