Se fue
César, 56, Montrove
Con apenas dieciséis años y una madurez temprana dibujada en el cuerpo, se fue con la determinación de cambiar su mundo.
Su afán por crecer, experimentar y liberarse de la opresión que la rodeaba, le impidió retroceder.
Atrás dejó a sus padres, una habitación vacía impregnada de olores infantiles y el recuerdo de un primer amor.
Sobre la mesa, el móvil vibrando hasta quedarse sin batería.
Ahora que todo está en silencio y los sentimientos se han apagado, ya no me queda dolor; aun sabiendo que aquellos pitidos no eran más que mensajes de amor que había enviado yo.
Su afán por crecer, experimentar y liberarse de la opresión que la rodeaba, le impidió retroceder.
Atrás dejó a sus padres, una habitación vacía impregnada de olores infantiles y el recuerdo de un primer amor.
Sobre la mesa, el móvil vibrando hasta quedarse sin batería.
Ahora que todo está en silencio y los sentimientos se han apagado, ya no me queda dolor; aun sabiendo que aquellos pitidos no eran más que mensajes de amor que había enviado yo.