UN DESTINO QUE CALLA
Desirée, 31, Salvaterra De Miño
El nació con una marca en forma de espiral en la muñeca. sus abuelos le habían dicho que era "la firma del destino". Con cada decisión importante, la marca ardía. Cuando quiso cambiar de carrera y mudarse, esta ardió muy fuerte. Obedecía al ardor, creyéndose así guiado por algo superior. Un buen día, se enamoró de una persona que hizo que soñará distinto. y en el momento que lo besó, la marca se esfumó. El destino no era la ruta, sino el miedo disfrazado de señal. Lo había comprendido. Por primera vez, pudo vivir sin mapa, solo libertad.