Y
Morrinhento, 31, A Coruña
Nunca fui escritor. Tampoco poeta. Ni siquiera un gran lector. Hasta que apareció Y.
Estaba temblando cuando tomamos el primer café. Me hice el chulo. Creía que había funcionado. El mérito fue solo de ella.
Pasaron los años y sigo temblando al verla aparecer.
Si hoy escribo, no es por reconocimiento. Es porque quiero que ella me lea.
Estaba temblando cuando tomamos el primer café. Me hice el chulo. Creía que había funcionado. El mérito fue solo de ella.
Pasaron los años y sigo temblando al verla aparecer.
Si hoy escribo, no es por reconocimiento. Es porque quiero que ella me lea.