CAST / GAL

VACÍO
CARLOS, 64, MADRID

Acontecía el tiempo como una extraña compañía que irremediablemente acudía a despertarla. Los días interminables de la memoria no le traían recuerdo alguno. Nada perduraba salvo el giro permanente del cambio. Su cuerpo, cada vez más ingrávido, le producía un dolor de ausencia insoportable. Soledad y vida se enfrentaban en una estúpida batalla sin vencedores.
Las voces otro tiempo conocidas, le perseguían en una partitura imposible que no contenía melodía alguna porque ya fue olvidada.
La luz dejó de avanzar, no quedando rastro alguno que seguir. Lágrimas de oscuridad se posaron en los restos de su naufragio vital.
Compartir: