¿Es de verdad?
José Luis, 81, A Coruña
El día anterior había visitado con Lali el Salón de los Espejos Deformantes y se habían reído tanto. Larguiruchos, achaparrados, redondeos como un globo o afilados como un lápiz, así se veían. Delante de uno se besaron. El beso de los monstruos, dijo ella. Y en el portal volvieron a besarse.
¿Entonces la quiero? ¿Es de verdad? Sí, la quiero. La quiero. Necesitaba gritarlo, no le cabía en el pecho.
Saltó de la cama y fue al baño. Cuando se miró en el espejo volvió a reír con ganas. Hasta que, horrorizado, tomó conciencia de dónde estaba.
¿Entonces la quiero? ¿Es de verdad? Sí, la quiero. La quiero. Necesitaba gritarlo, no le cabía en el pecho.
Saltó de la cama y fue al baño. Cuando se miró en el espejo volvió a reír con ganas. Hasta que, horrorizado, tomó conciencia de dónde estaba.