El manto negro
Stefani Siran, 32, Vigo
Vive contando los días: uno, dos, tres. La misma sensación habita su cuerpo, como un manto negro que la abraza y la dirige. Familiaridad.
Pero da un paso en otra dirección, con miedo, con valor, con fuerza y el manto negro resbala lentamente, pero la retiene; se pega más a ella.
Cuenta conmigo: uno, dos, tres.
Y el cielo es oscuro. Y toma impulso y salta al vacío, y el estómago se encoge cuando los últimos restos del manto negro se desprenden. Entonces, emergen sus alas brillantes, se extienden. Vuela hacia un nuevo amanecer.
Pero da un paso en otra dirección, con miedo, con valor, con fuerza y el manto negro resbala lentamente, pero la retiene; se pega más a ella.
Cuenta conmigo: uno, dos, tres.
Y el cielo es oscuro. Y toma impulso y salta al vacío, y el estómago se encoge cuando los últimos restos del manto negro se desprenden. Entonces, emergen sus alas brillantes, se extienden. Vuela hacia un nuevo amanecer.