Un pequeño olvido. (El destino)
Clara, 23, Lugo
Cada 7 de noviembre, alguien muere en el edificio. Sin falta.
Clara se mudó un 22 de febrero. Le pareció absurdo, superstición de vecinos viejos. Pero esa noche, encontró una nota bajo la puerta: “Esta vez eres tú.”
No durmió. Al amanecer, no murió. Rió. Alivio. Tonterías.
Pero a las 23:59, el timbre sonó.
—¿Quién es? —preguntó.
—El destino —susurró una voz.
Gritó. Nadie contestó. Corrió al pasillo. Vacío. Solo su sombra… y otra, más delgada, más quieta.
Desde entonces, vive encerrada. No abre. No duerme. Solo espera.
El destino, aprendió, no olvida. Solo se retrasa.
Fin
Clara se mudó un 22 de febrero. Le pareció absurdo, superstición de vecinos viejos. Pero esa noche, encontró una nota bajo la puerta: “Esta vez eres tú.”
No durmió. Al amanecer, no murió. Rió. Alivio. Tonterías.
Pero a las 23:59, el timbre sonó.
—¿Quién es? —preguntó.
—El destino —susurró una voz.
Gritó. Nadie contestó. Corrió al pasillo. Vacío. Solo su sombra… y otra, más delgada, más quieta.
Desde entonces, vive encerrada. No abre. No duerme. Solo espera.
El destino, aprendió, no olvida. Solo se retrasa.
Fin