Que caprichoso es el destino.
La Paceres, 52, Sandiás
Luchas duro para tener unos estudios, una vida mejor. Te casas, tienes hijos, trabajo, familia; una todo terreno, dejas tus sueños para después, priorizando la de los demás. Un día te diagnostican una enfermedad autoinmune y degenerativa no muy común. Ya nadie te ve igual. Piensas, hay quien está peor y te diagnostican otra enfermedad. No son las enfermedades ni los tratamientos los que te pesan sino los que no aceptan tu nueva yo impuesta. Ellos dejan las cicatrices más profundas. No dejes de reír, soñar. No sabes a dónde te llevará tu destino. Disfruta, ¡estás viva!