CAST / GAL

La filosofía del Ñu
Begastri, 51, Cehegín

Antes de ser jefe de ventas en el supermercado, fui cajero. Nunca llegué a domador de estrellas ni acróbata del arcoíris: el destino me ató al suelo, aunque el alma vivía con la cabeza entre nubes.
Tuve tres mujeres, tres divorcios, tres hijos, pero siempre amé a las ilusiones sinceras, a los besos con alas, a esos amores que te limpiaban la boca y te callaban con un dedo en los labios.
Creí, sí, aunque con la fe cansada de un ateo.
Ahora, en este ocaso sin aplausos, solo espero que alguna estrella distraída decida caer sobre mí.
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