CAST / GAL

Huella
Marta, 41, Lugo

Ella pasó varios meses recorriendo exactamente el mismo camino. Miles de rutinarios pasos que la llevaban de su hogar al trabajo. Pero un día sin más, cuando regresaba a casa, su cerebro hastiado de ese paisaje de cemento y ladrillo, la hizo desviarse a través de una senda que cruzaba una pequeña arboleda.
Al final de aquel día, cuando los últimos rayos de sol atravesaron los cristales de su salón, se dibujó sobre el sofá la sombra de María y pegado a ella, ronroneaba su nuevo compañero de cuatro patas.
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