Aquella tarde
Abeja Reina, 36, Madrid
A media tarde, volvía al pueblo de hacer unas compras en Ourense y en la puerta de mi casa estaba Manuel, un viticultor jubilado. Le invite a pasar, porque quería hablar de “negocios”.
Mientras tomábamos café, me contó que estaba soltero y que no tenía familia a la que dejarle las viñas. Confiaba en mí, para traer vida a esas cepas viejas.
“¡Muchas gracias Manuel, todavía quedan muy buenas cosechas por sacar de esos viñedos!” contesté. Aquella tarde inesperada me cambió la vida.
Mientras tomábamos café, me contó que estaba soltero y que no tenía familia a la que dejarle las viñas. Confiaba en mí, para traer vida a esas cepas viejas.
“¡Muchas gracias Manuel, todavía quedan muy buenas cosechas por sacar de esos viñedos!” contesté. Aquella tarde inesperada me cambió la vida.